JORGE CARRETO RUMBO A LA ISLA DE ITACA.

 

**Solo un héroe puede rescatar al PRI-Ahome de la tiranía, el ego, la mentira y de la soberbia de sus secuestradores.

La tiranía de Aldo Prandini en el PRI-Ahome se esconde tras las murallas del odio, rencor y la indolencia partidista.

Secuestrado se encuentra el ex hegemónico. Solo el valor de un caudillo puede liberar de los instintos tiranos al viejo partido.

El ego, la soberbia, los engaños y la ambición de los patriarcas, se han elevado cual montañosa cordillera que impide a los priistas llegar a su remanso de paz y participación.

Generándose con lo anterior, las condiciones para el surgimiento de mitológicos personajes, héroes con capacidades para enfrentar a titanes con traumas de semidioses.

Jorge Carreto González lleva bajo el brazo su libreta de vida partidista con la que se alista a dirigir los destinos del PRI en Ahome.

Todo guerreo anhela la isla de sus sueños y tierra donde disfrutar de sus libertades, sueña con llegar a Itaca.

Lealtad, arraigo y templanza son los viajeros que lo acompañan en ésta odisea de gran calado.

A su paso, Carreto Gonzales se encuentra un instituto vapuleado, abandonado y secuestrado por una horda de aqueos que han hecho del tristemente partido hegemónico la cueva de alibaba y su madriguera de ladrones.

Ver caminar a Jorge Carreto rumbo a la presidencia del partido que lo vio nacer, es recordad al Victorioso Aquiles, el de los pies alados.

Para antes de partir, lanza su plegaria y encomienda sus actos a Atenea, a quien le pide la victoria en la sangrienta batalla.

Amurallados en recovecos jurídicos, políticos y económicos, se apertrechan las huestes de un Aldo Prandini, temeroso monarca tricolor, y quién no supo observar en el horizonte el arribo de las naves invasoras. Los corceles dorados levantaron los polvos de la desolación.

Prandini, evitó defender la costa del ex victorioso y permitió que el suelo de la democracia fuese pisoteado por el invasor.

El bastión tricolor fue sometido y por la lisonjera espada del invasor Marcos Osuna, quien les dio paso a los pequeños mirmidones de linaje Rivera de Bloch, a los navegantes y saqueadores del rey Ruelas Echave, junto a estos, la musa de la destrucción se posicionó en la figura de la Mary Sánchez, y por si fuera poco, Ignacio “Nacho” Rodrigo se convirtió en el barquero que trasladó los restos del maniatado por El Negro Tártaro.

Desde el Olimpo muy atentamente observa el del pie teñido en bronce, y quien fuera el creador de los treboles en las áridas tierras del Peloponeso el trajinar del venturoso y, atento de los actos de este, se alista para con sus ciclopes su recorrido coartar.

Las grandes epopeyas se han redactado con la sangre de los mortales, quienes con su valor han vencido inicialmente sus temores y desde ese inicial triunfo han viajado a la conquista del mundo antiguo.

La coyuntura está lista para el valiente Carreto, la barca y los valientes que lo sigan, desidiran dejar de oír los cantos de las sirenas para lograr llegar al Puerto de Itaca.

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